- LECTURA Y ANÁLISIS DEL MISMO EN EL CUADERNO
- DEJAR COMENTARIO
EL CONOCIMIENTO PSICOLÓGICO QUE SE APLICA
El planteamiento de una psicología aplicada en distintos campos del quehacer social implica, necesariamente, la existencia de un conocimiento específico a ser aplicado. Desde un punto de vista general, la psicología aplicada podría concebirse de tres maneras: 1) como un cuerpo de conocimiento científicamente validado, cuyos problemas a resolver se plantean a partir de situaciones concretas; 2) como un cuerpo de métodos para definir, analizar y resolver problemas en diversidad de situaciones especificas; ó 3) como un cuerpo de conocimientos y técnicas desarrolladas lógicamente a partir de una teoría y metodología, cuyo objetivo es sistematizar el análisis y solución de áreas de problemas específicos.
De una u otra manera, estas tres perspectivas de una disciplina aplicada caracterizan a las distintas disciplinas científicas que tienen un ámbito más o menos directo de aplicabilidad o que guardan vínculos estrechos desde un punto de vista genético –ya sea del conocimiento de problemas y procedimientos– con disciplinas estrictamente tecnológicas o de naturaleza fundamentalmente práctica. Sin embargo, la psicología surge dentro de este panorama como una excepción, quizá anómala. A continuación examinaré dos aspectos que pueden dar cuenta de esta condición particular de la psicología.
La evolución de las ciencias no constituye un proceso lineal y simétrico. Por el contrario, todas las ciencias se han caracterizado históricamente por reconstrucciones sucesivas en las que se reordenan de manera distinta los cuerpos de conocimiento más o menos aceptados en cada momento por la comunidad científica. La física constituye, sin lugar a dudas, un ejemplo paradigmático por todo concepto. La física de nuestros días es una construcción de finales del siglo antepasado y principios del pasado. La mecánica, la óptica, el electromagnetismo y otros campos de conocimiento de la física actual, constituían campos relativamente autónomos del conocimiento científico, amparados en forma conjunta con áreas de la química, la biología e incluso la psicología, bajo el rubro genérico de una filosofía de la naturaleza. La integración de los distintos campos del conocimiento no se dio como una simple agregación natural de tipo acumulativo, sino que tuvo lugar a partir de grandes transformaciones conceptuales que "reconstruyeron" los problemas de la o las disciplinas desde una nueva perspectiva (Kuhn, 1972).
En otros escritos (Ribes, 1982, 1989) he examinado la naturaleza fundamental del conocimiento psicológico contrastando a la psicología como disciplina científica o como disciplina práctica. Por razones que no viene al caso repetir, considero que la psicología puede fundamentarse sólo como una disciplina de conocimiento científico con un ámbito especifico de problemas y fenómenos, de manera semejante a lo que ocurre con la física, la química, la biología y otras disciplinas, cuyo objetivo fundamental es el conocimiento como sistematización y explicación –sea cual fuere la acepción de este término– más que la acción práctica dirigida a la solución de problemas cotidianos de la vida en sociedad, incluyendo a los problemas de la naturaleza que afectan a la vida social.
El conocimiento científico, como lo señala Ryle (1949), se construye en la forma de enunciados causales –o mejor dicho explicativos– a partir de la formulación de enunciados fácticos sobre ocurrencias. El proceso teórico consiste en cómo inferir de situaciones de hecho particulares a otras situaciones de hecho particulares, cómo explicar situaciones de hecho particulares refiriéndolas a otras situaciones de hecho, y cómo producir o prevenir estados de cosas que garanticen dichas situaciones de hecho. Este proceso de inferencias tiene lugar como un proceso analítico en el que los enunciados de hecho, aún cuando referidos siempre a ocurrencias, son transformados en enunciados respecto a propiedades abstractas de cada hecho. Por ello, el conocimiento científico, aun cuando parte de hechos y ocurrencias concretas, es conocimiento general irrespectivo de cualquier hecho u ocurrencia concretos.
La posibilidad de construir una ciencia en la forma de un conjunto ordenado de formulaciones fácticas y argumentos inferenciales respecto de ellas, descansa en dos premisas fundamentales: 1) que todos aquellos que comparten socialmente la responsabilidad de ejercitar la construcción del conocimiento compartan igualmente una misma lógica de identificación de los hechos que constituyen el objeto especifico de la disciplina; y 2) que los sistemas definicionales empleados para identificar, clasificar y relacionar los hechos de la disciplina sean lógicamente homogéneos.
Aún cuando la ciencia se fundamenta en enunciados fácticos, estos no constituyen simples narraciones de ocurrencias. Los acontecimientos que describe y sobre los que se fundamenta la práctica del lenguaje ordinario, no comparten la misma geografía lógica que los hechos de la ciencia. Los hechos de la ciencia son siempre abstracciones analíticas de los acontecimientos y objetos que sustentan la práctica del lenguaje ordinario como experiencia social cotidiana. De modo que, aún cuando dos concepciones sobre lo psicológico partan de los mismos acontecimientos u objetos tal como se expresan en el lenguaje ordinario, los hechos a los que hacen referencia no tienen que ser necesariamente equivalentes, pues acontecimientos y hechos son distintos. Los hechos son los acontecimientos conceptuados desde una perspectiva teórica determinada. En consecuencia, los llamados datos, que constituyen la garantía empírica de toda ciencia, tampoco constituyen muestras empíricas que correspondan biunívocamente a los acontecimientos que forman parte de la realidad del lenguaje ordinario. Los datos son registros de los hechos, y por consiguiente, son muestras empíricas de acontecimientos abstraídos y conceptuados de cierta manera.
La psicología, como disciplina científica, presenta un panorama peculiar en su evolución histórica. Tal como lo he examinado en otras publicaciones (Ribes, 1990a), la psicología no ha logrado formular un modelo específico propio, en la medida en que, aún cuando todas las perspectivas conceptuales reconocen la especificidad de los fenómenos psicológicos en la lógica del lenguaje ordinario, no existe consenso respecto de una lógica común de abstracción analítica de dichos fenómenos.
Inevitablemente, la psicología se conforma como un conglomerado de concepciones inconmensurables en las que la representación de los "hechos" psicológicos no son traducibles entre sí, a pesar de su aparente fundamentación en un campo de acontecimientos idéntico en el dominio del lenguaje ordinario. Por ello, se da una doble condición paradójica en términos kuhnianos (Kuhn, 1972): la psicología no ha alcanzado un consenso inicial que la identifique como disciplina específica de conocimiento, y en ese sentido se encuentra en una etapa preparadigmática. A la vez, dicha falta de consenso se expresa en múltiples modelos y ejemplares del objeto de conocimiento, aparentando encontrarse en circunstancias multiparadigmáticas.
Esta caracterización de la psicología, como múltiples psicologías relativamente inconmensurables entre sí (Ribes, 2000), cuestiona radicalmente la posibilidad de concebir una disciplina científica, con un cuerpo de conocimientos específicos lo suficientemente integrados conceptualmente, que puedan aplicarse siguiendo algún conjunto de cánones, reglas, criterios o prescripciones. En el mejor de los casos, se tendría que concebir la existencia de múltiples psicologías aplicables paralelas, con ámbitos de pertinencia de restricción diversa, dada la peculiaridad conceptual de la teoría que fundamenta el cuerpo de conocimientos empleado. En este contexto, ya he señalado previamente (Ribes, 1982) que, quizá el único intento histórico por estructurar una teoría del comportamiento y su aplicación a un amplio espectro de problemas y circunstancias sociales, puede ser adscrito a la teoría del condicionamiento operante tal como fue formulada por Skinner (1953). Sin embargo, por razones diversas, este intento fue prematuro e insuficiente.


